OTOPLASTIA




Otoplastia

Quizás conozcas a personas que por uno u otro motivo no se encuentren realmente bien con el tamaño o forma de sus orejas.

En muchos casos, no se trata simplemente de un problema a nivel estético, sino que se desarrollan conflictos psicológicos en dicha persona. Bien puede ser que se sienta incómodo en presencia de otras personas o que no quiera mirar su apariencia en un espejo por el desagrado que experimenta.

Sea cual sea este problema es importante saber que existen cirugías que corrigen la forma de las orejas para que el paciente se encuentre bien con su propio cuerpo. Concretamente, en el caso de las orejas de soplillo, es la otoplastia la cirugía recomendada.

¿Qué es la otoplastia?

La otoplastia es una cirugía plástica que se realiza con el objetivo de corregir las orejas de soplillo y pegarlas más a la cabeza. También se utiliza esta cirugía en el caso de las orejas en copa o las orejas prominentes para llevar a cabo su reducción y en otros casos de deformación en esas zonas.

La intervención para corregir las orejas de soplillo se realiza desde la parte posterior de la oreja a través de la cual se expone y remodela el cartílago. Después, sólo son necesarias algunas semanas de postoperatorio y, durante unos días, se fuerza esa unión entre la oreja y la cabeza a través de vendajes.

No obstante, es cierto que en la actualidad existen métodos que evitan las incisiones a través de suturas permanentes que mantengan la forma que se prefiere. Algunas de esas técnicas se han desarrollado en base al método de Fritsch o el método de Merck.

Por todos estos avances, se considera una intervención relativamente sencilla que no requiere un tiempo grande de hospitalización ni de reposo. Las medidas postoperatorias y los cuidados no son, tampoco, muy destacados.

¿Qué son las orejas de soplillo?

Las orejas de soplillo son comúnmente llamadas a las orejas que se encuentras separadas o despegadas de la cabeza, creando que sobresalgan de manera más o menos destacada.

El problema es que el cartílago tras las orejas hace que sobresalgan y que parezcan más grandes por la fuerza que ejerce sobre ellas. Así, las intervenciones en esta área se realizan sobre el cartílago que debe ser reducido.

Por ello, la otoplastia es la solución más común dado que mantiene las orejas algo más pegadas a la cabeza evitando complejos y falta de autoestima. También se realizan operaciones para orejas en copa o las orejas colgantes.

¿Para quién es la otoplastia? Requisitos para una otoplastia

La otoplastia está dirigida a todos aquellos que necesiten reposicionar sus orejas, bien para pegarlas algo más a la cabeza o bien para reducir su tamaño. No obstante, dentro de ese grupo de personas, los niños entre 4 y 14 años son para los que generalmente se enfoca la operación, puesto que el cartílago está más abierto a sufrir modificaciones que en el caso de los adultos.

Ello no quiere decir que otras personas, de diferentes edades a los mostradas, no se puedan realizar dicha operación. Lo cierto es que el enfoque sobre este grupo de edad se da porque se trata de un problema estético que puede conllevar traumas u otros problemas psicosociales que es mejor solucionarlos lo antes posible.

Desde los 4 años se considera que las orejas ya han crecido de la manera en que tenían que hacerlo. Teniendo eso en cuenta, no hay problema en que desde ese momento se realice la operación, aunque es cierto que se suele esperar hasta los 8 años. No se realiza, por tanto, la otoplastia para bebés.

Así podemos decir que la edad no es un condicionante para este tipo de operaciones. No obstante, sí existirán otros riesgos o contraindicaciones en la operación de otoplastia.

Lo importante es que esta operación se realice cuando sea realmente necesario, puesto que, aunque no es una cirugía de riesgo, sí es necesario anestesiar al paciente. La persona que se la vaya a realizar, ya sea un niño o un adulto, debe ser consciente del resultado final y tiene que estar seguro de que no se siente bien con su situación actual. Sólo si el niño ha expresado su disgusto y puede convertirse en un problema mayor se realiza la intervención de carácter facial.

¿Cuáles son los beneficios de una otoplastia?

Normalmente este tipo de operaciones se realiza para modificar la forma de las orejas y evitar complejos en las personas. Se trata de que no se desarrollen traumas y problemas psicológicos asociados al tamaño o forma de las orejas y estén contentos con su propio cuerpo. La autoestima es lo más importante.

Además de este beneficio, la otoplastia evita las burlas en el colegio y otras situaciones traumáticas a nivel social. Se genera la confianza suficiente en el paciente para mejorar sus relaciones sociales. También es destacable que se trata de una operación sencilla con apenas riesgos y grandes resultados, que suele ser realizada incluso con anestesia local.

Pese a que en Internet puedes encontrar mucha información sobre este tema, lo mejor es que se consulte con un profesional en cirugía estética. Él conocerá todos los riesgos, la forma e realizar la intervención según cada persona y los resultados esperados.

Al final, es importante saber que esta operación tiene beneficios físicos y emocionales que pretenden que el paciente se encuentre satisfecho con su cuerpo.



¿Dónde hacerse una otoplastia?

Esta intervención es necesario realizarla en clínicas médicas con un personal profesional y especialista en el campo. Normalmente son clínicas que se orientan a la cirugía estética y éstas deben ser referentes y confiables para los pacientes.

Una clínica especializada en medicina plástica debe seguir una serie de criterios que avalen la confianza en este sector.

Normalmente, en la primera consulta el cirujano plástico hace una evaluación del problema y ofrece al paciente toda la información necesaria sobre la técnica (con láser, con hilos, grapas, etc.) que emplearía o los cuidados (tipo de vendaje, cómo dormir, etc.) que se deben realizar tras la intervención.

Es decir que un número muy pequeño de intervenciones se realiza a través de la Seguridad Social, pero se da en aquellos casos en que no se considere un problema estético, sino que ocasiona un trastorno psicológico en el paciente.

Por tanto, lo mejor es conocer toda la información necesaria de manos de clínicas expertas en medicina estética.

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